
En el ámbito humanitario, la diferencia entre una crisis “gestionable” y un incidente grave suele depender de un solo factor: el nivel de preparación. Dos herramientas estructuran esta preparación y, sin embargo, todavía se confunden con demasiada frecuencia: el plan de contingencia y el plan de emergencia. El primero organiza la anticipación y la continuidad de las operaciones. El segundo define la respuesta inmediata cuando ocurre el evento.
En este artículo, vamos a aclarar qué distingue realmente a estos dos planes, cuándo utilizarlos, y sobre todo cómo combinarlos para proteger al personal humanitario, limitar la desorganización y mantener las actividades esenciales. También encontrará ejemplos concretos inspirados en situaciones vividas por ONG y empresas.
¿Qué es un plan de contingencia?
Un plan de contingencia es un enfoque proactivo. Sirve para preparar a la organización frente a escenarios plausibles, aunque inciertos, definiendo opciones operativas, umbrales de activación y medidas de reducción del impacto. Responde a una pregunta sencilla: “Si ocurre esta situación, ¿cómo continuamos operando sin improvisar?”
En el contexto humanitario, este plan se construye a partir de una lectura realista del terreno: dinámica de seguridad, capacidades logísticas, dependencias (rutas, proveedores, comunicaciones), restricciones de financiación, sensibilidad de las comunidades, exposición del personal humanitario y nivel de aceptación.
Para estructurar este enfoque previo, puede apoyarse en la experiencia de Sahco en análisis y gestión de riesgos. Visite la página Asesoría estratégica y operativa para comprender el enfoque de evaluación y análisis de riesgos propuesto por Sahco.
¿Qué es un plan de emergencia?
El plan de emergencia es reactivo. Se activa cuando la crisis ya está presente: ataque, secuestro, accidente grave, escalada de violencia, epidemia local, catástrofe natural, etc. Describe quién hace qué, cuándo y cómo, mediante procedimientos concretos e inmediatamente accionables.
Su objetivo no es “preverlo todo”, sino garantizar una respuesta rápida, coordinada y segura, limitando la confusión, las decisiones contradictorias y la pérdida de tiempo. También es una herramienta de protección: encuadra las decisiones críticas (refugio, suspensión, evacuación, gestión de las comunicaciones) para preservar al personal humanitario y reducir la exposición.
Diferencias clave entre el plan de contingencia y el plan de emergencia
La confusión suele venir del hecho de que ambos hablan de “crisis”. En realidad:
El plan de contingencia sirve para organizar escenarios y opciones de continuidad. El plan de emergencia sirve para ejecutar una respuesta inmediata cuando la situación se agrava.
El plan de contingencia se basa en hipótesis, umbrales y medidas progresivas. El plan de emergencia se basa en procedimientos breves, claros y probados, con roles asignados.
El plan de contingencia se inscribe en una lógica de gestión y pilotaje (revisiones periódicas, actualización, coordinación). El plan de emergencia se inscribe en una lógica de acción (activación, gestión del incidente, retorno a la normalidad).
Cómo elaborar un plan de contingencia útil sobre el terreno

Un plan de contingencia eficaz es fácil de leer, realista y accionable. No debe ser un documento “perfecto”, sino una herramienta utilizada.
1) Identificar los riesgos específicos de la misión
No se prepara una misión de distribución alimentaria en una zona urbana inestable de la misma manera que una misión WASH en una región aislada. El primer paso consiste en elaborar un mapa de riesgos: de seguridad, sanitarios, logísticos, reputacionales y operativos. El objetivo es identificar los escenarios más plausibles, no elaborar una lista infinita.
2) Evaluar probabilidad e impacto (y sobre todo la vulnerabilidad)
Dos riesgos pueden tener el mismo impacto, pero no la misma probabilidad, o viceversa. El reto es priorizar: ¿qué escenarios amenazan directamente la seguridad de los equipos humanitarios? ¿Cuáles pueden interrumpir las actividades esenciales? ¿Dónde es más vulnerable la organización (dependencia de una ruta, un proveedor, un sistema de comunicación, una autorización de acceso)?
3) Definir umbrales de activación
Un plan de contingencia se vuelve útil cuando establece claramente: “¿a partir de qué señal cambiamos de postura?”. Por ejemplo: aumento de incidentes en un eje, cierre de un corredor, rumores persistentes contra la ONG o una empresa, ruptura de stocks críticos, restricciones administrativas, etc. Estos umbrales permiten evitar la improvisación y los debates interminables en situaciones de tensión.
4) Describir opciones concretas de continuidad
Este es el núcleo del plan: ¿qué opciones realistas existen si el escenario ocurre? Se puede prever un repliegue hacia un sitio alternativo, un cambio de modalidad (cash vs in-kind), una reducción de la exposición (menos desplazamientos, nuevos horarios), un refuerzo de la aceptación, una externalización logística, o una suspensión parcial con criterios claros de reanudación.
5) Asignar roles y responsabilidades
¿Quién decide? ¿Quién informa? ¿Quién activa la cadena médica? ¿Quién gestiona la relación con la sede, los donantes, las autoridades y los socios? Sin una clarificación previa, incluso un buen plan se vuelve inoperante. Los roles deben ser claros y comprendidos, incluso en ausencia de un responsable clave.
6) Prever un sistema de seguimiento y actualización
Un plan de contingencia no es estático. Debe evolucionar con el terreno: revisiones semanales o quincenales, integración de incidentes, actualización de contactos, prueba de procedimientos y lecciones aprendidas de los ejercicios.
Si desea verificar la solidez de su dispositivo actual (procedimientos, herramientas, planes existentes), Sahco también ofrece servicios de auditoría. Puede consultar la página Auditoría externa de la gestión de la seguridad aquí.
Cómo combinar el plan de contingencia y el plan de emergencia (sin complejizar)
La combinación más eficaz suele ser la más simple: el plan de contingencia prepara los escenarios, y el plan de emergencia define las acciones inmediatas cuando un escenario se materializa.
En la práctica, conecte ambos mediante:
- umbrales (en el plan de contingencia) que activan un procedimiento (en el plan de emergencia),
- una lógica común de roles y comunicaciones,
- ejercicios breves que pongan a prueba tanto la “anticipación” como la “ejecución”.
Para reforzar esta preparación a nivel de equipos, una formación inmersiva puede marcar la diferencia: descubra la formación HEAT C-TECC de Sahco aquí.
Ejemplos concretos (inspirados en el terreno de las ONG)
Una ONG interviene en una zona expuesta a inundaciones estacionales. El plan de contingencia prevé escenarios de “corte de carreteras”: rutas alternativas, preposicionamiento de stocks, cambio a puntos de distribución secundarios y refuerzo de las comunicaciones. Cuando sube el nivel del agua, el plan de emergencia activa inmediatamente la puesta a salvo de los equipos humanitarios, la suspensión de los movimientos no esenciales y la coordinación con los socios locales.
Otro caso: una empresa opera en un contexto de tensiones comunitarias. El plan de contingencia define umbrales (incidentes repetidos, rumores hostiles, endurecimiento administrativo) y opciones (reducción de visibilidad, adaptación de las modalidades del programa, refuerzo de la aceptación). Si ocurre un incidente, el plan de emergencia enmarca la respuesta: refugio, comunicación interna y externa, reporting, apoyo psicosocial y criterios de reanudación.
FAQ – Plan de contingencia
¿Cuál es la diferencia más simple entre un plan de contingencia y un plan de emergencia?
El plan de contingencia prepara escenarios y opciones de continuidad; el plan de emergencia describe las acciones inmediatas cuando ocurre el evento.
¿Con qué frecuencia debe actualizarse un plan de contingencia?
Cada vez que el contexto evoluciona. En la práctica, suele ser necesaria una revisión regular (semanal o quincenal según el nivel de riesgo).
¿Un plan de contingencia debe ser largo y detallado?
No. Debe ser, ante todo, legible y accionable. Es preferible un documento corto, utilizado y actualizado, que uno exhaustivo que nunca se revisa.
¿Quién debe participar en su elaboración?
La gestión sobre el terreno, los referentes de seguridad, la logística, el personal médico si corresponde, y representantes de los equipos humanitarios. El plan debe reflejar la realidad operativa.
Contacter SAHCO
Pour en savoir davantage sur notre expertise et le déroulement de nos missions.




